El Alentejo interior.



Esta entrada es diferente. Su contenido ha sido publicado en el nº 9 de la Revista Motoviajeros del mes de julio (página 12 y siguientes). Ahora reproduzco aquí el mismo texto  ya publicado, pero con fotografías inéditas del recorrido.

El reportaje puede verse aquí Revista Motoviajeros









En verde, localización del Alentejo.
El Alentejo es una extensa región portuguesa que ocupa la tercera parte del país. Se extiende desde el río Tajo hasta casi la región sureña del Algarve y debe su nombre precisamente a su situación: "alen Tejo" (por debajo o más allá del Tajo). La población es escasa dada su extensión, es una zona principalmente rural y con un gran patrimonio histórico, siendo Èvora claro ejemplo de ello como Ciudad Patrimonio, aunque no es la única, pues Elvas también goza de igual consideración. Otras dos ciudades destacadas son Portalegre al norte y Beja al sur (por cierto, Beja es la auténtica Pax Augusta; patronímico habitualmente atribuido a Badajoz).






Básicamente, la región es una extensísima dehesa llana como las existentes en la vecina de Extremadura, con la cual, dada la proximidad y avatares históricos, existen muchas semejanzas; incluso en la localización de sus poblaciones, pues en tan vasta llanura dorada cubierta por alcornoques y olivos, de cuando en cuando surge una pequeña elevación con un pueblo y su correspondiente castillo o recinto amurallado. Pero, además, el Alentejo tiene una bellísima costa atlántica dentro de su Parque Natural do Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina; donde destacan su playas casi naturales y su escarpada costa.




El recorrido.
Dicho lo anterior, en mi opinión, el Alentejo tiene varias opciones para recorrerlo. Puede ser visitado centrándose en su patrimonio cultural; puede ser seguido el recorrido denominado "Ruta dos Sabores" dada la rica gastronomía local; la costa vicentina con sus playas y sus acantilados también puede ser objeto de visita aparte o pueden ser recorridos sus pequeños pueblos. Mi opción en esta ruta ha sido ésta última: un recorrido por sus pueblos más desconocidos en los circuitos turísticos. Opción que será la primera parte de una visita más completa y que abarcará toda la región en viajes venideros. Pero al ser tan extensa zona, el circuito por los pueblos lo divido, a su vez, en dos etapas: Alentejo sur y norte. Por tanto, tal y como titulo esta entrada, empezamos la ruta sur.

Antes de narrar el recorrido decir que está basado en el libro La frontera que nunca existió de  J.R. Alonso de la Torre quien describe su viaje por el Alentejo hace unos 10 años. Sus vivencias y sensaciones son las que me han hecho diseñar mi viaje, adaptando el suyo.


El itinerario es de aproximadamente 400 kilómetros y empleé unas nueve horas con  muchas paradas y, en ocasiones, con breves recorridos andando por los pueblos. La distancia más larga entre dos paradas estuvo sobre los 35 km.


La ruta en sí, parte desde Badajoz y pasa por Elvas como primer lugar alentejano, aunque no me detuve en ella por haber sido objeto de otros recorridos. Baste decir que Elvas es Ciudad Patrimonio Mundial de la UNESCO, tiene sobre 30.000 habitantes y un rico patrimonio histórico; destacando su arquitectura militar, considerada como la mayor del mundo en cuanto a fosos y murallas; siendo, por ese motivo conocida y visitada por amantes de éste tipo de arquitectura. Sin duda, merece ser recorrida, además de por lo dicho, por su casco histórico, sus fachadas y su gastronomía.



Palacio Ducal en Vilaviçosa.
Desde Elvas tomo la N-4 hasta Borba, continuando hasta Vila Viçosa por una carretera bordeada de canteras de mármol; pues estamos en el centro de producción del afamado mineral portugués y eso se nota rápidamente; así, justo en la entrada de Vila Viçosa no hay más remedio que hacer la primera parada frente al suntuoso Palacio Ducal, o Palacio de los Duques de Bragança, quienes también fueron reyes de Portugal y eso se deja notar en el pueblo al haber albergado a la corte. Hay viejas mansiones señoriales, pero lo que también hay es mármol por todo tipo de edificaciones; incluso modestas casas tienen algún detalle de mármol, y el suelo también en algunos lados, y fachadas de iglesias, etc. Vila Viçosa bien merece un paseo por sus calles típicamente alentejanas y, si llega el caso, un pequeño descanso en alguna de las terrazas de la Praça da Republica, con vistas a la entrada del castillo y a la iglesia de San Bartolomé.

Como dato práctico, decir que en las ciudades portuguesas su Praça da Republica es el equivalente a nuestra Plaza de España o Plaza Mayor; normalmente situadas en los centros históricos de las poblaciones; por tanto seguir las indicaciones para estas plazas, normalmente nos conducirá al centro. Lo mismo cabe decir sobre las frecuentes indicaciones que veremos sobre la Igresia Matriz, que sería la iglesia importante de la población.

El siguiente destino fue Alandroal, pequeña población muy próxima a la anterior con unos dos mil habitantes. Como tantas otras poblaciones rayanas (fronterizas) dispone de su propio castillo, que sería el primero a visitar en esta ruta. En torno a él se ha constituido la Praça da Republica y en ella
esta el afamado restaurante A María.

Castillo de Alandroal






 En todo el Alentejo es típico comer el "cocido alentejano", contundente plato a base de garbanzos, hortalizas, carne y aromatizado con cilantro, así como las "migas alentejanas" a base de carne de cerdo y pan. A nivel nacional, puede pedirse en cualquier sitio una "sopa verde" como primer plato; de hecho, el menú portugués consistiría en pedir sopa de primero, un plato principal de carne o pescado y postre. Pero, eso sí, teniendo cuidado con el tamaño de las raciones; pues si bien las sopas suelen ser individuales, otros platos serían para compartir, con lo cual es conveniente informarse antes sobre su tamaño, sobre todo teniendo en cuenta que antes de la comida suelen servirse unos aperitivos (que luego facturarán) y que los postres también suelen ser de tamaño poco recomendables, como diría un nutricionista. El bacalao es otro plato que siempre hay que probar en Portugal, en sus distintas variedades, destacando el "bacalao dorado". Finalmente, para acabar este breve apunte gastronómico y dado que haciendo rutas es fácil que los horarios se alteren, casi en cualquier lugar puede hacerse una comida rápida pidiendo una "bifana" (especie de bocadillo de carne) y acompañándola de una cerveza local (Sagres o Super Bock). 

La ruta continúa retomándose la carretera  que nos trajo a Alandroal, la N-255, y que ahora nos conduce hasta la pequeña y bonita población de Terena, donde se conservan las murallas de su castillo en un alto, en el centro del pueblo; pero siendo lo que realmente destaca la conservación
medieval de sus calles y casas. Veremos arquitectura alentejana típica, con sus colores y sus chimeneas. Es este un pueblo desconocido pero que merece la pena visitar. Puede llegarse en moto hasta la misma entrada al castillo y dejarla allí para pasear brevemente por sus calles cercanas. La subida al castillo se hará por una empinada calle empedrada, lo que habrá que tenerse en cuenta, sobre todo para bajar. Las calles empedradas son una constante en estos pueblos lo que, si bien, puede dificultar la conducción, los hace ganar en originalidad y belleza.

En el momento de revisar esta crónica (diciembre 2016) tengo conocimiento de que esta pequeña villa ya no es tan idílica como la vez que la visité. Tal vez la crisis, tal vez la dejadez de alguna institución,.. ¿quién sabe?; lo cierto es que ahora presenta un aspecto de semiabandono y las ruinas de su castillo están dejadas e incluso su visita puede ser arriesgada dado su estado de conservación. 

Terena. Vila con sabor medieval.

Terena.







Dejamos Terena, retomamos la N-255 y vamos a la siguiente parada: Reguengos de Monsaraz. Es ésta una población grande en la zona, de unos siete u ocho mil habitantes. Es curioso ver que este pueblo es una mezcolanza entre lo moderno y lo antiguo; pues si bien tiene modernas infraestructuras, también conserva rasgos de otra época, y no tanto por su arquitectura como por el ambiente que uno percibe. Es fácil ver calles modernas con modernos coches circulando por ellas al mismo tiempo que hay gente sentadas en el poyete de sus puertas viendo pasar la mañana o que por la calle circula una antigua carrinha (la actual pick-up). Su iglesia matriz también proporciona una sensación semejante, pues junto a sus formas antiguas se aprecia su impecable aspecto con colores típicos de la zona (blanco y casi azul) que bien podrían formar parte de un moderno estilo de decoración.Cercano a la iglesia llama la atención la existencia de un cine, de los de pueblo, el Cine Monsaraz. 

Reguengos de Monsaraz.
 Destaca Reguengos también por su situación en las puertas de la zona de influencia del enorme pantano de Alqueva; por su entorno arqueológico estando próximos importantes monumentos megalíticos y por su entorno artesano, destacando
la cercana población de Sao Pedro da Corval donde se acumula la mayor concentración de alfareros del país; pero, sobre todo, en su entorno destaca la "ciudad museo" de Monsaraz. Es Monsaraz una pequeña villa medieval conservada perfectamente, a intramuros de su castillo y es, sin duda, un lugar de obligada visita, aunque teniendo en cuenta que, por ser como es, la afluencia turística en fines de semana es grande pero no teniendo problemas para llegar en moto puesto que a las puertas de la villa hay lugares acondicionados para el aparcamiento. Si Reguengos es la puerta del pantano de Alqueva, Monsaraz es su balcón dada las estupendas vistas que desde allí se aprecian.


Permítaseme un inciso en la narración para destacar la zona, antes mencionada, del pantano de Alqueva; la cual,aún estando en la región del Alentejo, no fue objeto de este viaje por haberle dedicado un viaje propio anteriormente. Sin duda, merece "ruta propia" el entorno del pantano, siendo aconsejable una ruta circular en torno a él que puede iniciarse en cualquiera de sus poblaciones cercanas de obligada visita. Aparte de la mencionada Monsaraz, destacan Mourao, Moura, Luz, Estrela, Alqueva,... con incursiones hasta la orilla, donde hay modernas instalaciones para practicar deportes náuticos o pasear en barco. Que no parezca esta una ruta corta, pues dada la extensión del pantano rodearlo puede suponer una ruta de más de cien kilómetros.


Retomando el viaje, el siguiente destino es la población de Portel, la cual ya anuncia su presencia mostrando desde la carretera su prominente castillo, al cual, nuevamente, accedemos por empinadas calles empedradas, pudiendo dejar la moto cerca de su entrada y pudiendo ver, otra vez, la arquitectura típica de la zona, coincidente con la de pueblos anteriores en el blanco  y azul de sus fachadas y en sus típicas chimeneas.

Calle en Portel.

Castillo de Portel.

Dejamos Portel y vamos hacia otros dos muy próximos a través de una solitaria carretera. Llegamos a Vidigueira y Frades.Ambos pueblos están muy próximos entre sí. Quizás en ellos no se aprecien con tanta claridad los rasgos de las poblaciones cercanas, a pesar de ser ambas muy antiguas. Vidigueira es reconocida por sus vinos y la Vila do  Frades por tener en su entorno los restos de la Vila romana de San Cucufate, merecedora de una visita por sí misma pero que no pude realizar por tener unos horarios un tanto extraños para mí (de 10:30 a 12:30 y de 14:30 a 18:30, horario portugués). Cerca, en Vila Ruiva, hay un originalísimo museo, un "InsectoZoo" dedicado a mostrar y enseñar los insectos sociales.




 
Alvito.
De nuevo en otra carretera local, poco transitada, atravesando la planicie alentejana, cruzando algunos pueblos más llegamos a la pequeña Alvito, situada en una elevación del terreno; cruzamos pasando frente a su "castelo-pousada" y nos dirigimos a Viana do Alentejo donde se impone un recorrido por sus viejas calles y una visita a su castillo en el interior de la población. Cerca está Nuestra Señora de los Aires, un centro de peregrinación de la zona con el nombramiento de Monumento Nacional para su ermita.

Castelo Viana do Alentejo.


Alcaçovas

Siguiente parada, Alcaçovas. En principio parece un pueblo más de la zona con  sus características comunes, y así es; pero resulta que fue aquí, allá sobre el año 1500, donde se firmó un importante Tratado entre Portugal y los Reyes Católicos y a resultas del cual quedaron repartidos los territorios del océano Atlántico entre los Reinos de Portugal y Castilla y Aragón; de aquí la actual adscripción de Las Azores, Madeira o Las Canarias.



Continuamos por una estrecha y solitaria carretera que nos lleva a Montemor o Novo, población grande cerca del área de influencia de Lisboa. Aquí se sube a su castillo y se obtiene una bonita vista de la población. Para quien viaje desde Badajoz a Lisboa por carretera (lo más recomendable) Montemor es un excelente sitio para hacer una parada antes de adentrarse en la gran urbe y desde aquí, o desde la cercana Vendas Novas, es una buena opción tomar la autopista para evitar el gran tráfico y la intrincada red de autovías en las inmediaciones de Lisboa, ya sea al entrar o salir de ella.



Entrada al castillo de Montemor o Novo.

A partir de Montemor, estratégicamente situada, como se dijo, la carretera se moderniza, ahora es más ancha y con arcén y así nos conduce hasta Arraiolos, donde ya desde la lejanía vemos su castillo circular e intuimos los desniveles de sus calles. Así que se aconseja aparcar y recorrer el barrio antiguo, viendo (admirando y/o comprando) su pieza artesanal por excelencia: las alfombras bordadas.
Entrada al castillo de Montemor o Novo.

A poca distancia y, otra vez por carretera estrecha, se llega al último destino de la jornada: Pavia. Aquí  no hay castillo, pero sí una iglesia almenada y otras dos cosas de interés: una capilla dentro de un dolmen en el centro del pueblo y un restaurante llamado O Forno, donde, en mi opinión, sirven el mejor cocido y postres alentejanos de la zona.


Dolmen-capilla en Pavia.



Próximamente, publicaré otra entrada describiendo la parte restante del Alentejo.

En la sección "Mapas de rutas", a la derecha, está el enlace con la ruta descargable del recorrido. Se llama "Ruta Alentejo interior".

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