¿Y ese camino? ¿dónde llevará?

Ese camino que se interna entre las encinas, ¿dónde irá?. Esa ha sido la constante en la ruta de esta mañana y ese ha sido el impulso que ha decidido el trazado del paseo matutino. Para esta salida no ha habido preparativos, ni ruta prediseñada ni objetivos, ni lugares concretos para visitar; de hecho, la decisión de salir fue tomada la noche antes a unas horas en que ya se debería estar durmiendo si se hubiera tenido la intención de viajar por la mañana y la zona hacia la que me dirigiría la decidí mientras desayunaba en casa. Decidí ir hacia el sur de la provincia de Badajoz, ¿por qué?: no lo sé, se me ocurrió así. 






Castillo de Miraflores, en Alconchel (Badajoz)
Enfilé hacia el sur pasando por Olivenza, con la intención de ir a Cheles  porque es una bonita carretera que atraviesa una sierra y cuyo trazado sinuoso le vendría muy bien a los neumáticos para "redondearlos"; pero había niebla y "la carretera debe estar húmeda a estas horas", pense; así que cambié de dirección y fuí hacia Alconchel. Llegando a este pueblo, o más bien desde muchos kilómetros antes, una larga recta apunta directamente hacía el castillo de esta localidad, el Castillo de Miraflores, el que tantas veces he visto desde la carretera sin detenerme, así que era una buena ocasión para subir a él y contemplar las vistas que proporciona su altitud.


El siguiente destino en la carretera era Higuera de Vargas, pero en esta ocasión la dejé a un lado y continué hasta Zahinos, población a la que se accede poco a poco, pues el pueblo, por la carretera que llevaba, queda oculto por el humo de las carboneras que hay a ambos lados del camino. Aquí me pareció que era buen momento y buen lugar para el segundo desayuno. Mientras lo hacía miré el mapa de papel para decidir hacia donde seguir y en el mapa ví una pequeña raya que parecía unir Zahínos con Valencia del Mombuey, así que decidí que era un buen momento para saber si esa raya era transitable. Resultó que sí, pero ni es pista ni es carretera y después de unos 6 ó 7 km. entre verde y encinas cruza con la carretera Ex-112 entre Villanueva del Fresno y Oliva de la Frontera. Al ver el nombre de Oliva recordé que en una anterior salida estaba previsto hacer la llamada "ruta del contrabandista", que parte precisamente de Oliva, pero que no pudo hacerse; por tanto, decidí intentarlo en ese momento, pero el camino que yo traía continuaba hacia una sierra, ¿donde irá? me pregunté, parece bonito, me dije; ¿qué hago?, me planteé. Pudo más el orgullo en esta ocasión y decidí tomar la revancha al fracasado intento de hacer esa ruta y quise intentarlo otra vez.

Vistas de la pista entre Zahínos y Valencia del Mombuey.

Estoy en Oliva, consigo recordar que las pistas que llevan a la frontera que forma el rio Ardila nacen junto a un campo de deportes fácil de encontrar y lo encuentro rápidamente. Ahora ante mí comienza una pista ancha, seca y, más o menos, lisa; como dirían unos compañeros de rutas "aptas para autobuses del inserso y camiones de mudanzas". No llevo GPS off y en el mapa de papel la pista acaba exactamente en el lugar desde donde parto, la pantalla de mi TomTom se queda en blanco, pero decido dejarlo conectado para usarlo como brújula sabiendo que el destino está a unos 10 km. hacia el sur. Con estas armas emprendo la marcha y transito por la pista durante unos 2 ó 3 km; todo bien, continúa siendo fácil y parece dirigirse hacía donde yo necesito; pero enseguida aparece la primera bifurcación "Camino de Encinasola o ruta de Villasirga". 
Aquí ya no tengo criterio alguno para tomar una decisión, así que tomo el camino de la derecha y "ya veremos", me digo. La pista sigue siendo sencilla, aunque aparecen los primeros charcos de barro que voy librando de manera poco ortodoxa: remando con los pies, puedo hacerlo mejor, pero estoy solo en mitad de no sé dónde y prima la seguridad a la elegancia. Al circular de pie no miro el cuadro de la moto y es difícil estimar a qué distancia aparece otra bifurcación. Según el navegador, la dirección sur estaría por la derecha; pero habiendo tantas revueltas, esto ya no es fiable; en la anterior tomé la derecha, si vuelvo a hacerlo estaría yendo en círculos en el sentido de las agujas del reloj y así no llego a dónde quiero ir. Me voy por la izquierda,.... y tras otro rato en el mismo plan decido darme por vencido, la dehesa gana y yo estoy perdido en algún lugar entre Oliva y la frontera portuguesa. 
Vistas de las pistas de la "ruta de los contrabandistas" en su inio. Luego cambian.



Pretender regresar fiándome de mi memoria y mi intuicion no parece la mejor opción, así que ideo una manera de regresar: marco en el navegador un punto conocido en las afueras del pueblo; de esta forma la pantalla siempre me indica dónde está el destino, pero no me dice por dónde se va porque no reconoce los caminos. Esto se llama "navegación por waypoints"y es decisión mía decidir la trayectoria buscando siempre acercarme al waypoint de destino. De esta forma voy circulando hasta que llego a un punto que reconozco y desde él regreso por donde vine.
Por aquí ya estaba perdido.
No obstante, al llegar a la primera bifurcación del camino de ida, me digo:"antes por la derecha, pues ahora por la izquierda" en dirección a Encinasola. Pero no,  tampoco pudo ser. Esta vez fué el barro lo que me impidió avanzar más; el barro y el miedo a una más que posible caída con alguna más que posible rotura de algo. Resultado: "ruta del contrabandista 2-emege 0". Pero ¡¡¡volveré con más gente y armados con la más moderna tecnología de navegación!!!
Cerca de Oliva de la Frontera.



Es media mañana cuando salgo de Oliva. No tengo  nuevo destino, pero tomo la carretera por el mismo lugar donde la dejé para entrar en el pueblo, así que continúo la trayectoria que traía y al poco tiempo un cartel me dice que voy en dirección a Jerez de los Caballeros, "vale", me digo y sigo. No habría de transcurrir mucho tiempo, cuando el destino vuelve a ponerme a prueba: como circulo despacio, mirando el paisaje, no me cuesta ver un cruce de caminos: a la derecha y a la izquierda salen dos pistas, o una misma pista que cruza la carretera. Paro, miro a un lado y a otro,grabo la posición en el TT y, sin saber por qué, me voy hacia la derecha por un bellísimo camino entre encinas y dehesa de jaras; en esta ocasión no hay cruces polémicos, sigo todo el rato entre cercas de piedra seca siguiendo lo que parece el trazado bueno, sin prisas y sin saber dónde voy. 

Curiosa estampa. Es raro ver esto hoy día.

Cuando me parece me paro a mirar el GPS, pero tiene la pantalla en blanco. Jugando con el zoom veo que voy a ninguna parte, no aparece nada cerca. Marco como destino la posición que grabé y una línea discontínua en la pantalla me lleva al punto de partida. "Si ese camino no me ha llevado a ningún sitio, voy a probar por el otro", me digo, ¿donde terminará?. Este otro camino es otra cosa; ancho y liso, sin barro y sin pérdidas. Cuando llevo 5 ó 6 km. paro para hacer fotos, para fumar, y para otras cosas,.. esta vez el navegador me dice que voy derecho a Zahínos. Decido que no quiero ir  allí y me doy la vuelta. Esta vez tengo un destino concreto y sé dónde está: la primera pista que ví y que deseché para ir a Oliva.
Cerdo ibérico en plena dehesa, ¿tal vez pensando en su futuro?.
La encuentro con facilidad y me interno en ella; es como una carretera, pero sin asfaltar y con gravilla suelta; pero seca; con repechos y bajadas, serpenteante,... vamos que es una "autentica carretera trail" de 17 km entre sierras y, otra vez, dehesas. Hago un inciso para recordar que estoy en un zona denominada "Dehesas de Jerez", así que lo que hay es eso, encinas, hierbas verdes, jaras, vacas y cerdos. En este trayecto hice las fotos más bonitas de la jornada y paso a clasificar esta vía como "imprescindible" en mi particular colección de carreteras.
Esta es la pista que lleva a Valencia del Mombuey.
Eran tantos los caminos que partían de esta pista principal, que algunos solo pude principiarlos, sin poder internarme más en ellos.
Espectacular vista de la dehesa.


Esos 17 km duraron demasiado tiempo, así que voy dirección Valencia del Mombuey con la intención de regresar a una hora prudente. Pero otra vez el destino: a mi izquierda veo a gente agachada junto a las encinas, parecen estar recogiendo algo. ¿setas?, ¿espárragos? ¿criadillas?, no lo sé. Lo que me atrae es llegar a ese sitio, pero no veo ningún camino cerca hasta pasados unos centenares de metros, ¿este camino llevará a donde estaba esa gente?. No estoy seguro, pero el camino está ahí y parece llamarme. Es tarde, ¿lo intento? Pues sí, lo intento y ya estoy otra vez recorriendo un camino que lejos de acercarse a la carretera que traía, parece alejarse de ella, pero el paraje es bonito y el camino está perfecto para circular por él con mis neumáticos de "semitacos".
Cerca de Valencia del Mombuey.


 Lo recorro durante unos kilómetros y deduzco que me está llevando hacia la frontera de nuevo porque el rio aparece en la pantalla. Pero es tarde ya, he disfrutado de estos minutos entre encinas otra vez y tengo que regresar. Ahora es fácil la vuelta porque hay muchas elevaciones en el terreno y puedo ver a lo lejos Valencia del Mombuey y, de esta forma, llego a pueblo.
Otra fauna de la dehesa.
Y aquí termina lo que iba a ser un mero paseo matutino de un par de horas. Finalmente llego a la comida casi a las cuatro de la tarde, pero hay benevolencia; el espíritu navideño todavía está presente.

Otras vistas de los sitios por dnde me interné, sin saber a ciencia cierta donde me llevaban estos caminos. Pero mereció la pena:


Hoy ha sido uno de esos días en que la ruta hecha justifica que, en su momento, me decantara por el tipo de moto que uso. Circulando en moto o en coche,¡cuantas veces me hice la misma pregunta¡, ¿a dónde llevará ese bonito camino? Pues hoy, la respuesta ha sido fácil: vamos a verlo. El problema de circular de este modo y en solitario es que el riesgo de perderse es grande si no  se llevan los aparatos adecuados; pero puede minimizarse tal riesgo con unas elementales nociones de orientación, buenas dosis de sentido común y, sobre todo, eludiendo riesgos  inútiles, de esos que solemos aceptar solo para salir en la foto salvando obstáculos en plan "aventurero", haciendo vadeos solo para aparecer lleno de barro y en medio de una ola de agua cuando, en realidad, se podría haber pasado a orillas del regato o del charco. Haciéndolo de esta manera la experiencia de estar extraviado unos minutos es, incluso, agradable. Y sin olvidar que, en este caso y en la mayoría de ellos, no estamos en mitad de una jungla salvaje o de un desierto indómito, sino que, normalmente, estamos bajo la cobertura del 112 y de algún amigo que en poco tiempo vendría "al rescate".




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6 comentarios:

  1. Como siempre un placer leerte.

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    1. Muchas gracias. A ver si es verdad y te haces con la moto de campo.
      Saludos.

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  2. Hola Manolo, soy Carlos de Sevilla. Aquí he pasado un rato muy agradable leyendo tu crónica que me ha encantado.
    Nos leemos en el foro!!!
    Un abrazo

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    1. Gracias Carlos. Te habrás hecho una idea de cómo es "la ruta del contrabandista" que tenemos pendiente.
      Saludos.

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  3. Hola paisano. Es una gozada leer tus crónicas disfrutando de la infinidad de rutas y caminos que conoces. Un saludo.

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  4. Gracias paisano. Pues cuando quieras compartirlas, ya sabes cómo localizarme.
    Saludos.

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